El curioso contrato que podéis ver debajo ha sido idea de
Rachel Baier, una adolescente de Boston, que estaba harta de que su padre le pusiera limitaciones a la hora de navegar por la red social. Y decidió cortar por lo sano. "Si no quieres que entre en Facebook, pagáme para que no lo haga", debió pensar Rachel.
Paul Baier accedió a pagar la cantidad, siempre que hubiera un contrato en condiciones firmado por ambas partes.
La noticia en la prensa.